Último verano en Stalingrado, novela

sábado, 12 de agosto de 2017

¿Dónde está Santiago Maldonado?

Es como llevar en los huesos el peso de la memoria de lucha y llanto de todas esas madres que constituyeron las Madres.
La princesa inca y sus servidoras hermanadas,  contemplando todas, en la confluencia de la incredulidad y la desesperación, el asesinato de toda su prole, la carne mutilada de los nacidos de su entraña.
La muchacha irlandesa que pare el hijo del patrón inglés violador y lo cría, sobreponiéndose a la vergüenza con amor, para verlo partir hacia el fin del mundo, allá en el sur de América donde todo es posible, y perderlo en una trágica semana de lucha y represión de obreros.
Es como sentir en la piel el ancestral dolor renovado de la joven madre rusa que mira caer uno a uno sus hijos, soldados revolucionarios alzados contra el fascismo alemán, y cuando logra salvar a uno, verlo torturado en un basural donde fusilan a los trabajadores que levantan cabeza en nombre de Perón.
Es como si en nuestra sangre corriera el plasma de esas madres que estiran las manos en las noches de buenos sueños, sueños que les traen a sus hijos como eran y debieron ser: vivos. 30.000 sueños secuestrados, torturados, desaparecidos y abortados por los predicadores del odio y el anti aborto, justamente.
Es como si los que desaparecieron dos veces a López acecharan como lobos salvajes, pero con esa crueldad que ni la fiera más hambrienta es capaz de realizar. La crueldad de su perversidad al servicio de patrones cuyas almas no conocen la piedad sino solo la insaciable sed de riqueza a como de lugar.
Es el cuerpo mutilado de Luciano Arruga una y mil veces en los barrios de las grandes urbes donde los narcos y sus socios prostibulares se llevan a nuestras pibas para explotarlas.
Los mismos que financian campañas amarillas, los matadores de Emilia que se sientan a la mesa de las actrices de la posverdad y bancan con la violación de las pibas la política de las hienas humanas.

La plaza duele.
Las madres y las Madres. Las de 80 y 90 cuyas voces y cuerpos tiemblan del cansancio sin descanso de reclamar.
Habla Sergio Maldonado.
Habla la cuñada de #Santiago Maldonado.
Cómo es que estamos otra vez acá, cantando que "resulta indispensable aparición con vida y castigo a los culpables"?
Quién abarazará el desconsuelo de esa madre, allá en 25 de Mayo, rogando no pasar a formar parte de las madres y las Madres que buscan la verdad y la justicia, que buscan lo que no quisiera buscar ninguna madre?
Una madre a la que el Estado tiene que darle muchas explicaciones.
Pero no.
Porque ese estado está en manos de los desaparecedores y sus socios.

Llora la noche.
Llora la Plaza.
Lloran nuestras moléculas.
Dónde está Santiago?

jueves, 27 de julio de 2017

El Negro Muiña, una parte de la ciudad, una parte de nosotros

Se murió el Negro Muiña, y estos recuerdos vinieron a mí.
Andaba yo por los 22 o 23 años, a punto de recibirme, trabajaba en la por entonces Subsecretaría de cultura provincial y tenía un jefe entrañable y que estaba lo suficientemente loco como para confiar grandes responsabilidades a pibes y pibas que apenas estábamos floreciendo.
Claro, por entonces no lo sabíamos, algunos de nosotros ya habíamos pasado por la fe absoluta en la revolución colectiva, la conversión desde un progresismo izquierdista al peronismo, la militancia política barrial, los talleres, el nihilismo y el existencialismo; y mientras el menemismo sacudía los cimientos de nuestros sueños, hacíamos arte, leíamos poesía y escribíamos artículos, cuentos y novelas impublicables.
Bancábamos a las Madres y las Abuelas, al principio, eso nos hacía sentir raros y algo aislados de las mayorías. Después fue diferente.
La política nos daba cachetazos, pero el rock nos acogía, y  aunque no teníamos un céntimo y había que patearla todo el día o combinar el tren y la bicicleta, aunque se podía vivir una semana entera con arroz, yerba y cigarrillos armados o Achalay, mis amigos pintaban, grababan, esculpían, tocaban la guitarra, dibujaban.
Íbamos a recitales de Spinetta, de Charly, de Pat Metheny, de los Redondos, de Fito Paéz, de Virus.
Teníamos mucho sexo, teníamos amor, y por lo general, teníamos las dos cosas.
Al igual que mi hermana y otras amigas, a los veinte ya tenía un recorrido laboral. El primer empleo: de moza (no se decía camarera entonces) a una edad prematura, todavía en secundaria. Como iba a un colegio de las élites de la clase media profesional universitaria platense, era poco lo que allí trascendía del barro en el que a veces se hunden las más bellas y prometedoras familias.
A los 16 servía ginebra y cerveza a las "estrellas" de rock locales, y a muchos que luego lo serían, y mis amigos y mis amigas me hacían el aguante, y cada tanto caía algún novio, o ex novio o futuro novio, a sorprender la noche platense del triángulo de bares.
De todo ese material estaba hecho mi círculo social y afectivo, y tal vez por eso cuando mi jefe L. me tiró el desafío de convertir el hall central de la casa donde funcionaba Cultura en una sala de exposiciones para que los artistas jóvenes hicieran su primera muestra, lo tomé con la naturalidad con la podemos tomarnos las cosas a los veinte, creyendo que lo podemos todo.
Y algo pudimos. Hicimos Espacio Joven, ganamos muchos amigos -y algunos poderosos enemigos de los cuales no teníamos ni la menor conciencia. Luego la tuvimos, claro. (Cuando alguien con poder se decide a humillar a alguien más débil y más joven, se aprende rápido. Esas cosas son inevitables, como las decepciones.)
Empezó así, con una muestra de unos amigos, y siguió, con la ayuda inestimable de H, y muy pocos más, pero de los que valen la pena, y se convirtieron en cinco años y más de 90 muestras de artes plásticas de jóvenes desconocidos, en la capital provincial y en un organismo público de cultura.
Todavía no estaba terminado el Teatro Argentino, había muy pocas salas, casi no existían espacios culturales, estábamos construyendo algo que no existía, y no nos dábamos cuenta.
A la mañana, hacía mi trabajo de oficina, vestida o disfrazada de más grande, porque a veces me iba a dar clases luego, a gente que en su mayoría me llevaba varios años y era mi perfomance para sentirme segura.
La jornada se hacía larga porque cuando llegaba H, nos convertíamos en un equipo de montaje, dejaba los taco aguja y lo ayudaba, él la tenía clara: nos subíamos a las escaleras a dos metros, colgábamos los cuadros, acomodábamos las obras, muchas veces con participación de sus autores y familiares.
Mis compañeros de trabajo formaban distintos agrupamientos: los que se escandalizaban de semejante uso del hall de la Subsecretaría (de cultura), en especial cuando las muestras eran extremadamente vanguardistas para la época (los noventa), los entusiastas y curiosos, y los indiferentes. Curiosamente, pese a trabajar en un ámbito cultural, la mayoría estaba lleno de prejuicios respecto a la plástica.Un grupo minoritario se sumaba, colaboraba, quería ser parte. Eso siempre ayudaba, porque me hacía sentir respaldada y acompañada. Animarse a ciertas cosas siempre paga un precio, lo sabemos. Pero entonces todavía no lo entendíamos.
Nacieron nuevas amistades, posiblemente con otras personas que estaban dispuestas a pagar el precio de su deseo, como el caso de V, y otros más.
Foto de Florencia Olivieri, publicada por Martín Basterretche
Más tarde, en la época en que vivía cerca, iba hasta mi casa, me bañaba, me cambiaba en menos de una hora y regresaba, porque a la hora de la inauguración fungía de anfitriona y ayudaba a servir algún ágape o atender a la poca prensa que se acercaba. Lalo Painceira, por ejemplo, siempre.
Mi jornada había empezado a las 7, había atravesado distintos roles, y llegaba a la noche. En el medio, casi todos los días de inauguración (tres por mes), me hacía una escapada hasta Capítulo, a la vuelta, en calle 6, y charlaba con Perla o, sobre todo a esa hora, con el Negro.
Todo eso ocurrió -si mi memoria, siempre caprichosa, no me juega alguna trampa- antes de que mis amigos se hicieran a su vez amigos de él, antes de que se cruzaran relaciones familiares, sociedades comerciales, crisis, problemas de negocios y de enfermedades.
Todo eso fue como en la prehistoria. A él lo conocía todo el mundo en la ciudad. En mi caso, desde niña, porque mis padres compraban libros en Capítulo y mi madre tenía amistad con Perla. Eran tiempos de cero cadenas y pocas, y muy buenas, librerías.
El Negro era curioso, sonreídor y seductor, le encantaba conversar de libros, pero también de arte, de política, de chismes platenses. Y por entonces compraba la milésima parte de los libros que deseaba, y en general, los compraba en librerías de usados o los leía prestados, así que no era una buena clienta, ni posiblemente nunca lo fui, porque en los años siguientes, cuando tuve un poco más de ingresos, compré mucho libros en Buenos Aires, en calle Corrientes, y cuando realmente mi situación fue más holgada (¡pesada herencia!) y pude comprar libros, las cosas ya habían cambiado mucho en la librería.
Y en nuestras vidas, claro.
Quienes conocen mi trama familiar y social podrán preguntarse por qué elegí este recuerdo tan lejano para evocar al Negro. Quizá porque como aprendimos de Proust, la personas con las cuales mantenemos vínculos de amistad o sociales durante tantos años se nos van revelando en sus -y nuestras- diferentes facetas y miradas, y es muy difícil recuperar esas primeras sensaciones, esos recuerdos despojados de todo los claroscuros de los que están hechos los vínculos humanos sostenidos en el tiempo.
Lo que sé es que en el entramado cultural de La Plata, el Negro Muiña y la librería Capítulo -con P., por supuesto, también con mi querido amigo E., con C., con todos quienes dejaron allí sus marcas- tuvieron una centralidad maravillosa y allí varias generaciones de lectores, estudiantes, docentes, descubrieron nuevos mundos y aventuras.
Y hoy, cuando vi en el muro de mi amigo M. la noticia de la muerte de Jorge, el Negro Muiña, me acordé de un tarde, nublada como la de hoy, a punto de inaugurar quizá la tercera o cuarta muestra, ya un poco más segura, yendo a dejarle unos volantes a la librería para difundir (en tiempos donde no había Internet), y me acordé del Negro, sonriente, que no paraba de preguntarme cosas de la muestra, de los artistas, de la vida, mientras me recomendaba tal vez La conjura de los necios, o alguna otra novela.
Se va una parte de nuestra amada ciudad de La Plata.

lunes, 19 de junio de 2017

Esta mujer celeste y blanca


"-¿Qué querían hacer?

-Fondearla en el río, tirarla de un avión, quemarla y arrojar los restos por el inodoro, diluirla en ácido. ¡Cuanta basura tiene que oír uno! Este país está cubierto de basura, uno no sabe de dónde sale tanta basura, pero estamos todos hasta el cogote.
-Todos, coronel. Porque en el fondo estamos de acuerdo, ¿no? Ha llegado la hora de destruir. Habría que romper todo".
(Rodolfo Walsh, "Esa mujer", 1966)



A comienzos del año 2000 unos compañeros de trabajo que militaban en el Frepaso me invitaron a una cena con una diputada patagónica que se le había animado, casi en soledad, al menemismo.
Tenían que juntar 100 personas para una cena que se hacía en Club Español, frente a la Plaza San Martín, La Plata. No voy a decir quienes me invitaron, porque algunos ya no están y otros hoy trabajan para el neoliberalismo salvaje, pero sí recuerdo que no era fácil sumar 100 personas.
Muchos de los que dentro de mi ámbito declinaron la invitación, con los años llegaron a ser no solo seguidores de "esa mujer", sino incluso funcionarios.
Me acuerdo que había que tratar de sumar gente, pero nadie entre mis amigos de la militancia estaba muy interesado. Era un día de semana, eran tiempos de mucho escepticismo, no sé... Fui con mi querida amiga Maria Renati, que hace años vive en Francia. Y si bien nunca compartimos espacios políticos, allí coincidimos con mi madre, Monse Lapalma, que había ido por invitación de Nora Cesar. Me acuerdo que mi madre,feminista pero no peronista, me dijo que admiraba mucho a la única oradora de esa noche.
Salí de ahí cautivada. Sintiéndome una privilegiada que había sido beneficiada al poder escuchar a una dirigente que se destacaba y por encima de todos/as los que conocía. Fue como me pasó una vez que habíamos ido a ver a Virus en un club en Buenos Aires y cuando ya se iba todo el mundo y quedábamos pocos apareció Cahrly y tocó como seis o siete temas para un público privilegiado, en tiempo en los que estaba presentando La hija de la lágrima.
Jorobé a medio mundo durante varios meses explicándoles que si hubiera muchos como ella, que no sabían lo que era, que era super inteligente, valiente, jugada, que tenía una visión a futuro, que no mentía, que era linda, que hablaba como ninguna.
Me decían que "era la mujer de", pero yo la escuché y a los dos minutos supe que no era la mujer de nadie, era la compañera de su compañero.
Y si le pertenece a alguien, es a nosotros, al pueblo argentino.
Desde entonces la vengo siguiendo.
La admiro, la quiero, la respeto, a veces la puteo.

Supe siempre que era humana, que cometía errores, que tenía oscuridades, pero a veces uno lo olvida y los grandes líderes les pedimos que sean infalibles, como si fueran dioses, y cuando el poder despliega sus alas, sus rituales, sus liturgias, cuando cae el velo de Apolo, cuando los dioses se humanizan, muchas veces nos desilusionamos, tememos, murmuramos.
Cuando miramos al resto, cuando ese vínculo amoroso, esa palabra que se vuelve significante en el discurso del pueblo, de amor, de justicia, de reparación, de reconocimiento, nos reencontramos nuevamente con esta mujer, la que fue, la que soñamos que fuera y no fue, la que ni imaginamos que podría ser, y fue, y la que necesitamos que sea.
Esa, la de la fuerza del amor, la del coraje.
Gracias a ella, a lo que es, a lo que hizo, a lo que hicieron, a lo que hicimos, a lo que representa, muchos de nosotros tuvimos un respiro, una tregua, una posibilidad de constituir la lucha esperanzada en una experiencia, la praxis política en transformación real.
Los seguí juntos, lo seguí a "él", los seguí.
Desde el 2000 casi no hubo movilización o acto importante a la que no haya ido.
He ido con compañeros/as de organizaciones políticas, sindicales, de laburo.
Con familia, con pareja, con amigos/as, con compañeros/as de trabajo.
Sola.
Estuve en las Plazas de la 125, éramos pocos, nos sentíamos parias, nos agredían, pero también me reencontré con mucha gente allí.

Muchos/as compañeros/as de esos momentos se han ido, y es imposible evocar esos sucesos sin extrañarlos/as.
En 2010, cuando se fue "él", casi nos quedamos a vivir cerca de ella.
El piso tembló bajo nuestros pies.
La esperanza se volvió llanto, el miedo ganó nuestros corazones.

Tuve oportunidad de volver a estar muy cerca y darle un beso, como en aquel lejano año 2000, pero no tengo ninguna foto con ella.
En dos ocasiones le escribí y recibí respuesta, seguramente, por su ceremonial, pero se ocupó de responderme.
Como muchos de ustedes estoy atravesada por contradicciones y críticas.
Intento no hacer lecturas moralistas de la política, obviamente tengo una ética y sé cosas buenas y malas de mucha gente del ambiente político, pero no me interesan los chismes ni las injurias (reconozco que las hay divertidas, pero en otro registro y en ámbitos privados) sino las ideas y los proyectos políticos.
Me equivoco mucho, y seguramente puedo haber hecho daño a otros, pero siempre que puedo intento dar una mano y no me engancho en venganzas personales.
Trato de no confrontar con compañeros en público, pero mantengo apasionados debates en los ámbitos que considero apropiados para eso.
Creo que hay cuadros y militantes respetables y valiosos en distintos espacios del peronismo, incluso en espacios que hoy se enfrentan.
Lo que me parece ya imbancable -y  a esta edad y con los costos personales que he pagado por intentar una coherencia en mi militancia me siento autorizada a expresar- es que esos compañeros/as que han ocupado responsabilidades políticas, que siempre ganan buenos sueldos y no ponen en riesgo nada personal, que se beneficiaron materialmente y que ahora están especulando con toda legitimidad pero también con egoísmo, se hagan los distraídos con el sufrimiento y los problemas de todos los millones de Gutiérrez como yo que la yugamos ayer, como hoy como mañana, y ya perdimos mucho: laburo, tranquilidad, salud, y en lugar de pensar en su rosquita y su kiosquito, se ocupen de nosotros, como nosotros nos ocupamos de militarles las bancas y los cargos que obtuvieron, la mayoría, porque estaban en la foto con "esta mujer" de la que ahora abjuran.
No que critican, no que expresan diferencias, como hacemos todos.
Abjuran, injurian, la niegan.
El futuro es pura ficción.
No sabemos que pasará.
Hace 17 años que sigo a esta mujer.
No es fanatismo, es el resultado de reconocer mediante la razón, el corazón, el aprendizaje de la vida, que fue quien nos mejoró la vida, junto a Néstor.
En 2012 me perdí un acto grande por una operación.
Mañana una gripe maldita no me permitirá honrar a la bandera de la patria (que es el otro y la otra) en Sarandí.
La honro acá.
Con este pequeño homenaje a esta mujer.







jueves, 13 de abril de 2017

Dos letras nuevas

"Se fracasa siempre al hablar de lo que se ama". (R.B)


Tuvo un amante que jugaba a coleccionar nombres.
Le preguntaba: 
- ¿Saliste con algún Gabriel?- ella negaba, o asentía, y el juego seguía.
- ¿Saliste con alguna Maria?
fuente:
Él negaba, o asentía...
Si asentía, ella preguntaba cuándo, dónde, qué hacían, si a él le gustaba (más que ella).
El había salido con dos Haches, con una Ele, con una Ge...
Ella no había salido con ninguna Ge, pero tenía en su pasado cuatro Emes.
- ¿Cuatro Emes?- se sorprendía él....Y le pedía detalles de tiempos, lugares, aspectos .
Dejaron de verse, de amarse, incluso de recordarse.
La vida les puso en el camino alguna letra de esas que se hacen nombre, carne, hijos.
Pasaron mil años y mil desengaños.

Una día de esos de tristeza y abatimiento ella de nuevo miró o fue  mirada (y ese detalle lo cambiaría todo) por una letra nueva.
Venía de un viaje en el desierto, cansada, con sed.
Y al otro día otra mirada, una voz, en otro sitio, conmovió su tarde y era la misma nueva letra en otra versión.
Se acordó del amante que coleccionaba letras.
Se le instaló una sonrisa en la cara.
Y por cinco minutos fue feliz.


martes, 7 de marzo de 2017

Fascismo pornográfico


"En el mundo mis dos enemigos son / mellizos inseparables y mancomunados: / el 
hambre de los hambrientos y la saciedad de los saciados”
( Marina Tsvietáieva)

Glosario:
Fascismo
Sabido es que Mussolini usó el símbolo romano antiguo de las fasces (formado por
un haz de varas de aproximadamente un metro y medio de longitud con un hacha en la parte alta) como parte de la construcción del relato que pretendía dotar de una épica que legitimara a las bandas de delincuentes que componían mayoritariamente los Fasci Italiani di Combattimento (haces italianos de combate) creadas en 1919. Este emblema ya había so usado antes en la Revolución Francesa, pero los pnaes del lider italiano tenían otro sentido; fueron la base para la creación de los Fasci Italiani di Combattimento, la derecha que arrasaría con el comunismo italiano. Pero eso no ocurrió de un día para otro, como todo en la historia humana, fue el resultado de un proceso político complejo, que germinó en ciertos anhelos legítimos de algunas mayorías, y se expresó en prácticas de control, disciplinamiento, persecución, represión, exterminio.[1]

Pornográfico es sinónimo de obsceno, que lo es a su vez de indecente, impúdico, deshonesto, inmoral, procaz, concupiscente, pornográfico, lúbrico, sucio, escabroso.


1.
Pienso en las prácticas de este gobierno y muchos de sus socios mediáticos, en lo ocurrido con las recientes amenazas a los hijos de un dirigente sindical docente, y solo se me ocurre una categoría: fascismo pornográfico.
Ampliado, pantallizado, repetido, en cientos de redes, en miles de dispositivos, los rostros de las víctimas sugeridas para el sacrifico.
Amaso esta idea del fascismo pornográfico en diferentes viñetas.
La exposición pública de la intimidad de quienes no eligieron una vida pública, fundada en relatos mentirosos, para tapar los chanchullos de grandes mafias o de grandes cínicos.[2]
Pienso en todos los que cambiamos nuestros perfiles en las redes, u opciones de seguridad, no ya por paranoia, sino por este fascismo pornográfico, que nos hizo saber, desde el momento de su asunción, no ya lo que sospechamos de la vida en el panóptico global del siglo XXI, sino la explicitación porno de que nos espían, nos vigilan y eso tiene y tendrá (y ya tuvo en muchos casos) consecuencias sobre la conservación de tu trabajo.
Si me críticás, si osás oponerte, si hacés uso de tus derechos (a la libertad de expresión, a la huelga) serás castigado con el despido, con el encierro, con la injuria o el desprestigio, la amenaza, la persecución.
Novecento, de  Bernardo Bertolucci, 1976
No a cualquiera. Cierto, el "enemigo" y la metáfora siempre bélica y violenta elegida hace del significante "ultr K" (el ultra remite  fanatismo irracional, a locura, a estupidez, a violencia o intolerancia, es justamente volver siniestro lo diestro).
"Ultra k", construcción de equivalencia discursiva que al principio refería al 49 %  de los votantes que se identificaba con las políticas del kirchnerismo, y luego, a cualquiera que se oponga a las políticas de saqueo y de transferencias de recursos de los trabajadores a los grandes capitalistas y de conculcación de derechos sociales, económicos, educativos, de género...
Escribo apurada, no tengo el tiempo que si aconsejaría a cualquier otro: tiempo para revisar, corregir, dejar macerar, darle forma de artículo. No le llego ni a la sombra de los talones, pero sí me identifico con el aullar sin ruido y el borrar huellas que es el escribir para la gran deseante Marguerite Duras.
Ya llegará, hoy es la urgencia, hoy hace falta retomar la palabra en una de sus primordiales funciones, narrar lo perdido, lo robado, lo que está en disputa, antes de que el fuego y las hogueras arrasen con la memoria de lo que fuimos y pudimos ser.
Y a la vez, para someter estas palabras al juicio de aquellos que pueden o no creerme, compartir mis ideas, pero que estoy segura en la hora de la hora no estarán del lado de los verdugos.
Nunca del lado de los que violan, matan, secuestran, reprimen, a los pibes, a las mujeres, a los putos, a los inmigrantes bolivianos, peruanos, paraguayos; a los pueblos originarios; a los gremialistas que luchan por sus representados (no a los transeros ni a los chantas); a los pobres sobre todo, a los pobres.
En sus ansías de negar el pasado y construir un relato épico y auto-halagador, para justificar la persecución de los adversarios políticos, tal como en su momento en Argentina hizo la llamada revolución libertadora, que no sólo fusiló los cuerpos de los opositores, sino que intentó fusilar las palabras, es decir, el lenguaje, allí donde perviven los sentidos de las memorias populares, de los mitos populistas a los que tanto les teme el fascismo real, que acusa de totalitarismo a todo movimiento no liberal que se basa en satisfacer y aglutinar las demandas de los sectores populares y las minorías marginadas en los dispositivos de poder de las democracias liberales contemporáneas. Y a su vez, le niega esa condición a las prácticas totalitarias que propone o auspicia el poder, ya sea explícitamente (ponográficamente), ya sea abonando el zeigest que así lo habilita.
¿Qué son? Mejor lo expresó el filósofo Gustavo Varela.

2.
Amaso esta idea del fascismo pornográfico en diferentes viñetas.
La lucha del capital contra el trabajo se ha expresado de maneras extrañas en movimientos que supuestamente defienden a los trabajadores, como el fascismo italiano de Benito Mussolini, y en realidad se dedican a perseguir, silenciar, abusar, destruir toda organización de las bases, de los trabajadores (trabajadores de las manos, las palabras) para beneficiar a los amos.
Natalia Ginzburg, que pagó el precio por su amor a Leone,  por sus convicciones, el precio que se paga en cualquier fascismo para quienes a pesar del miedo -quien no tiene miedo no es valiente, es inconsciente o idiota- , lo pagó perdiendo a manos de los verdugos a sus esposo y padre de sus hijos, lo pagó con el exilio de parte de su amada familia, lo pagó con el empobrecimiento y la dificultad para vestir y alimentar a sus pequeños hijos, no lo pagó cediendo su libertad de decir, de escribir, de trabajar con las palabras.[3]
No lo pagó entregándose a una pereza intelectual o estética, no renunció a ser quien era.
No lo pagó yendo a dar clases para enseñarle a sus alumnos la sumisión al poder, la desesperanza, la renuncia.

3.
Amaso esta idea del fascismo pornográfico en diferentes viñetas.
Lo he visto crecer en  las redes, ámbito de la comunicación política referida por este gobierno que lleva adelante ese proyecto.
Proyecto que vulnera en Milagro la carne, la idea, lo construido por una mujer pobre, india, desclasada y marginada desde hace por lo menos 500 años por el patriarcado machista que se siente poderosos siempre que se reproduzca una y otra vez la escena primaria de la desigualdad pedagógica en América Latina, como dice otra nueva "proscrita" de la formación docente del ministerio nacional, Adriana Puiggrós, la escena de Requerimiento.[4]
Escribo porque no se banca más.
Porque de un día a otro en la ciudad de los masones, la ciudad del proyecto racionalista y positivista de la generación del 80, en la cuidad que luego se volvió del pueblo y de Eva Perón, en la ciudad que en proporción entregó más hijos a la hecatombe de los verdugos del 76 (verdugos cuyos patrones y mandantes siguen en el poder, y hoy además, en el gobierno), en esa ciudad, en la plaza central, a pocos días de asumir un gobierno local baleó a trabajadores, a los trabajadores más humildes, a los cooperativistas que limpian la mugre de todos los demás. Los echó, los humilló, les disparó.
Y lo dejamos pasar.
La mayoría lo dejó pasar.
Porque el fascismo se alimenta de la indiferencia y de miedo paralizante, que crece en cada uno de nosotros. El fascismo se llevó a Emilia (Yésica Emilia Uscamayta Curí) en esta ciudad, y lo dejamos pasar aun sabiendo que los responsables son muy cercanos al gobierno local y al provincial.
Emilia Uscamayta Curí

Y luego, balearon a los pibes en la murga de una villa porteña, en la ciudad Babilonia donde residen los más ricos del país, y aún así, construye muros y abandona a sus hermanos más empobrecidos (no pobres, empobrecidos, porque alguien se quedó con lo que es de ellos).
El fascismo se vuelve pornográfico cuando se vive en una democracia  limitada. Cuando el Poder ejecutivo incuso desconoce una constitución liberal, gobierna a decretazos a espaldas de los otros poderes, cuando no puede comprarlos .
Es pornográfico este fascismo de la posverdad, del capitalismo desaforado del siglo XXI que ha hecho del cinismo un valor político positivo, que propone e discurso del engaño, la trata de la comunicación publicitaria y de la puesta escena de mascaradas en un "como si" fuera eso la política.
El decir sin sostener, la narrativa de una ficción que se repite una y otra vez, con el esquema de las promesas de las religiones del más allá aggiornadas -sufra ahora, que hay un futuro que nunca llega pero será compensados- por que el dios dinero es el dios más auoritario y cruel que se haya conocido. Gobierna a través de sus Cresos y ni siquiera deja la esperanza del amor, del sacrificio por otros Ayn Rand , filósofa leída y venerada por estos que se declaran liberales pero practican el  fascismo porno, canta las loas al egoísmo y al individualismo.
El fascismo porno ataca el corazón del sistema de formación docente y las políticas educativas, culturales y de salud que pueden construir prácticas y discursos contrahegemónicos, luego de haber recuperado para los oligopolios los medios de comunicación tradicionales (televisión, gráfica) y cerrar los negocios con los nuevos: las multinacionales como Google, Facebook, que no solo rinden en bienes materiales, sino que inciden en la construcción simbólica de sentidos y operan sobre las subjetividades del sujeto contemporáneo.
Es como en la ucronía de P. Dick, como El hombre en el castillo, como un gran campo de experimentación de los totalitarismos porno.
La subjetividad tramada por las prácticas de la comunicación global de las TIC garantiza, como vislumbró Philip Dick, como el arte capta, como en Black Mirror, es desvitalizada, pusilánime. El fascismo porno te dice en la cara: te espío, porque sos un gil que me cuenta todo en Facebook. Te espío, porque te rendís a todas las prácticas y ansiedades de la racionalidad capitalista, te someto porque sos un consumidor complaciente, indiferente, desvitalizado. Ni siquiera deseas, a lo sumo cojés de tanto en tanto, pero no deseás, para desear hay que estar vivo, para vivir hay que tomar decisiones, hay que asumir la pérdida, la falta, la lucha por ser quienes somos, y no por ser objetos.

4.
El fascismo porno goza en especial de quebrar a quienes luchan. Goza de someter, de extorsionar, de hacer ceder, goza al violar.
Novecento, de  Bernardo Bertolucci, 1976
Goza al detener a las militantes feministas que convocan al paro internacional del 8M, como si estuviéramos en dictadura, en esta democracia cada día más acotada, ajustada, reducida hasta la asfixia para muchos.
Goza cuando el miedo hace claudicar las convicciones, la solidaridad entre compañeros trabajadores, la falta de palabra, la delación.
El fascismo en todas sus versiones rinde pleitesía a la delación, que es parte de su liturgia. El fascismo pornográfico hace de la delación una virtud pública, promueve a los voluntarios de la delación y en el reino del imaginario, los eleva hasta el panteón de estrellas porno.
Goza del sufrimiento ajeno, es perverso, es pajero, es espectador pero no actor, no se ensucia, es pusilánime.
Se limpia la simiente derramada, que nunca da frutos, y mira para otro lado, "yo no fui".
Y cuando no puede, elimina, encierra, castiga.
Goza porque es obsceno, y le gusta exhibir su triunfo, como el macho que la tiene corta y finita, y es impotente, entonces se toma la pastilla, se casa con el opresor, se cree que en vez de un empleado o una herramienta al servicio de éste es alguien por una vez, que la tiene grande , e impunemente declarar: te echo por tus ideas, te echo porque puedo.
Pero en verdad no puede.
Puede que te la haga pasar mal, que te haga pasar hambre, miedo, frío.
Pero igual no se le para.
Porque sigue siendo payaso.
L. Von Trier, Anticristo, 2009.
Impotente.
Su poder es delegación del amo, nada tiene, todo lo toma por la fuerza, no le pertenece, no es.
Imposta, miente, sube imágenes a facebook y otras redes en los que construye una fachada, una apariencia, un alarde que es solo una pieza más en la trama del reino del imaginario: un interminable anonimato de sonrisas y consumos como remedos de vidas felices. Fotos de felicidades compradas pagando un costo alto, porque siempre se paga tarde o temprano, y no siempre con billetes. Cuerpos desalmados, en paraísos donde nadie es inocente.
Y aun así, el dueño del circo se sirve del payaso y luego los deshecha, como al final de la película Novecento de Bertolucci (con perdón de María Schneider, abusada por este maldito y genial director).
Como dice NE, somos las mujeres que Lars Von Trier retrata, somos las antorchar ardientes mil veces quemadas en hogueras encendidas por machos muertos de miedo.
Ginzburg, Natalia, Léxico familiar, Barcelona,
Penguim Random House, 2016.
Miedo quizá a esa potencia atávica que habita en nuestros úteros, que no son los de carne, sangre y nervios sino las metáforas. No esos órganos que la medicina patriarcal nos arranca, o nos hiere, para hacernos sentir menos, humillarnos, en nombre de la salud. No esas matrices sin las cuales, o  que sin sus frutos, nos quieren hacer creer que no somos nada. No señores, no amos, no patrones, no fachoceócratas. No somos las histéricas, brutos quemadores de brujas.
Somos.
Punto.
Hemos llegado a ser quienes somos.
la flecha de Apolo cruzó el océano de Poseidón, libró batallas y fertilizó esta tierra antigua donde reinan Dionisio y las mujeres.
Acá estamos.
Violadas, quemadas, humilladas.
De pie.
Marchamos todas ayer, marchamos hoy, marcharemos mañana. Y el 24.
Marchamos con miedo, temblando de miedo, pero la frente bien alta.
Y que conste que ese plural femenino incluye a todos los varones que acompañan nuestra lucha y se revelan contra el facho porno.
Esos son nuestros compañeros, amantes, amados, padres, hijos, esposos, amigos, alumnos, profesores, representantes políticos, sindicales, sociales.
Porque el fascismo crece lento, adentro, seduce y conquista los detalles, pero la esperanza, aunque se equivoque, también.


Notas:
[1] 

ver más sobre las fasces romanas: http://imperioromanodexaviervalderas.blogspot.com.ar/2015/05/que-eran-las-fasces.html
[2] Como el caso de Sonia Caudet, docente que por haber explicado su adhesión al paro docente del 6 y 7 de marzo en un pograma de telvisión, fue expuesta y difamada por gobernadora Vidal y las redes. Cfr. en http://www.enorsai.com.ar/politica/21174-filtran-el-video-de-una-docente-que-encaro-a-vidal-en-plena-reunion-y-la-desmintio-en-la-cara.html
[3]Cfr. Forn, Juan "El día que me quiera", 8 de marzo 2013, recuperado en https://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-215311-2013-03-08.html
[4] Rogovsky, Cintia, para Equipo Especialización (2016). Modulo Pensamiento Pedagógico latinoamericano. Clase 2. El campo pedagógico y su objeto (educación). Especialización en Enseñanza de Escritura y Literatura para la escuela secundaria. Ministerio de Educación y Deportes de la Nación. "Adriana Puiggrós sostiene que la educación latinoamericana nace desde una concepción de un vínculo desigual entre educador/educando -un vínculo que expresa una relación desigual de poder, dirá Paulo Freire-que configura una matriz que dejó profundas huellas en nosotros. Esto es consecuencia de aquella escena original del Requerimiento, ¿la recuerdan? El Requerimiento -llamado en realidad “Notificación y requerimiento que se ha dado de hacer a los moradores de las islas en tierra firme del mar océano que aún no están sujetos a Nuestro Señor-era un documento realizado por orden de Fernando II de Aragón, para responder al debate surgido debido a los sermones del dominico fray Antonio de Montesinos que defendía la idea de que los indios debían aceptar de formal y libremente la dominación española. En posición humillante, con la mirada baja frente al español, se les leía este requerimiento en una lengua que la mayoría no comprendía y por medio de la cual recibían el mandato de reconocer la autoridad europea como súbditos libres, y aceptar el cristianismo. Toda negativa o toda tardanza en aceptar estas demandas entrañaba la guerra inmediata (Guerra justa), haciéndoles reos de muerte o de esclavización como rebeldes. De este modo se instala la idea de que en América hay dos clases de sujetos, uno superior, el conquistador blanco, y uno inferior, que no puede levantar la mirada, el indio (Puiggrós, 2003: 22)".

sábado, 25 de febrero de 2017

Desorientados y a la deriva

Supongamos que pudiéramos tener un recetario para capear tiempos de fascismo liberal.
Supongamos que lo que a uno le calma un poco el terremoto en el alma pudiera servirle a otros,
y entonces confeccionáramos listas de ayuda y autoayuda.
Una receta que sirva para ganarle dos minutos de tranquilidad al estallido de la destrucción.
Donde seguramente incluiríamos:
 juntarse con amigos, compañeros y personas queridas y que nos quieran.
Si es posible, que sean de distintas edades, que no se parezcan entre sí. Es imprescindible que nos quieran y que nosotros los queramos.
Enamorarse si es posible y sino es posible tener al menos un buen amante para las noches de verano.
Luchar junto a otros, no darnos por vencidos ni aun vencidos, como dijo un poeta.
Dar una clase al menos en la vida de aquello que más nos gusta.
No ser indiferente a los hundidos, aunque estemos todavía del lado de la frontera de los salvados.
No traicionar ni traicionarnos, no envilecernos.
Ser piadosos con las propias oscuridades y las ajenas, pero con límites: mantener a raya a los cínicos y los perversos que gozan con el sufrimiento ajeno.
No olvidar a los muertos que nos marcaron y nos amaron.
Y escuchar música y un listado de películas y series.
Bailar con los pies en la tierra y la música a todo volumen. Por ejemplo, escuchando Help.
Tener un poquito de tiempo para disfrutar a los niños.
Andar en bicicleta.
Si se puede, viajar. Sino se puede, leer.
Siempre leer.
Leer por placer.
Zambullirse en una pileta, un río, debajo de una ola, un lago helado, un arroyo que corre como si el tiempo le perteneciera. Nadar. Correr.
Supongamos que todavía lo peor no llegó y aún conservamos algún trabajo, un pequeño jardín, una huerta, algún ingreso un techo donde vivir, alimentos.
Natalia Ginzburg. Fuente
Y una pequeña o gran biblioteca. Esto último es no negociable.
Entonces yo incluiría allí (entre los muchos que incluiría, pero entre los primeros y si fuese el caso de una selección muy limitada, por ejemplo, de sólo cien libros, hoy pondría...) Querido Miguel, de Natalia Ginzburg.
Y para calmarnos un poco te leería:
"Pero todos nosotros en alguna zona de nuestro ser andamos algo desorientados y a la deriva y nos sentimos a veces fuertemente atraídos por el vagabundeo y por el deseo de no respirar otra cosa más que la propia soledad. Y a esa zona es adonde a cada uno de nosotros debe trasladarse para entenderte a ti". (Pág. 190)
"Y este pensamiento es consolador, porque nos calmamos con nada cuando ya no tenemos nada".(pág. 216)


Ginzburg, Natalia, Querido Miguel, Buenos Aires, Acantilado, 2003.

viernes, 27 de enero de 2017

De los nacimientos de semillas de Auschwitz

Un 27 de enero de 1945 el Ejército Rojo, después de la heroica defensa de Stalingrado y de derrotar al enemigo fascista, liberó a los pocos sobrevivientes que quedaban en Auschwitz-Birkenau, el mayor campo de exterminio del aparato de genocidio nazi.


¿Por qué nos atraviesa tanto lo que alguno de sus propiciadores principales dieron en llamar "la grieta"? ¿Por qué al punto de separar familias, amigos, conocidos, de modos bastante irreconcilliables?
Se me ocurre que en cierta forma lo que allí acontece (en ese abismo que se abre bajo nuestros pies) al constatar en el otro cierta ideología, cierta forma de pensar el mundo y los vínculos sociales, políticos, amorosos, económicos, tan extraña a la nuestra?
Ya no se trata de discutir con cortesía, o incluso con apasionada vehemencia, cuestiones de las polis. Se trata de un enfrentamiento profundo entre dos modos excluyentes de entender la vida en sociedad. Uno, que se posiciona en el individuo, alienado del mundo hecho por lxs otrxs, y también de la naturaleza en su face menos agradable, su inclemencia, su intensidad.
Por una lado están aquellos que se nos vuelven ajenos, porque han cruzado un límite que no soportamos. Y ese no soportar no es teórico ni exclusivamente racional, no lo soportamos en el cuerpo. No podemos soportar alguien que ya no solo justifique sino que goce de un orden social donde un par de adultos uniformados -que deberían estar ahí subordinados al poder civil para cuidarnos-, abusan y maltratan a un niño solo porque pueden, solo porque es el único modo en que cierta clase de resentidos logra sentirse bien, que es imponiéndose a otro por la fuerza?
Auschwitz no se construyó en un día.
¿Cómo se podría haber llegado a ese horror sin tantos permisos, habitaciones, contribuciones o indiferencias sociales previas?
Los especialista hablan de la construcción del otro negativo.
El otro no humano.
El otro cucaracha, kuka.
Cualquiera que analice y estudie en serio, y no leyendo panfletos berretas,sino que lo haga desde la literatura, la música, el cine, las ciencias sociales, la pintura, por ejemplo, el periodo previo a Weimar, Weimar y los primeros años del nazismo o del fascismo, tiene que tener los pelos de punta al mirar nuestro país, y gran parte de la región.
Se ha querido instituir el significante populismo para decir algo que refiere a liderazgos típicos de lo que Laclau llamó en todo caso populismo de derecha.
Ya no sé si es eso.
Muerte y Vida, G. Klimt, 1908-1911
Esto es un liderazgo vernáculo que representa tal vez los nuevos modos de liderazgo globales, con elementos y prácticas del fascismo clásico: discilplinamiento social mediante el disciplinamiento económico y laboral; embrutecimiento de las personas, al obligarlas a concentrarse exclusivamente en la supervivencia; espionaje, represión, amedrentamiento, amenazas, censura de toda disidencia, pero con las herramientas de las TIC. No necesitan ejércitos de ocupación ni hacer campos, los ciudadanos hemos perdido en gran medida nuestra capacidad de organizarnos y de comunicarnos por fuera de las redes y de las herramientas del poder.
Lo dispositivos de comunicación educación avanzan sobre nuestra subjetividad, nos despertamos y en los celulares, los Big Brother Band nos dicen qué noticias leer, que temperatura hay, dónde están nuestros afectos, nos arman en dos minutos un cierto mundo mediatizado, a la vez que nos alejan(mos) del mundo que percibimos con nuestros sentidos de manera directa.
Y aunque veamos el dolor, el hambre, la angustia, en a calle, en el micro, en el subte, en los caminos, no empatizamos. Nos conmueve el dolor siempre que esté mediatizado por alguna pantalla.
Y las pantallas, tristemente, no tienen ni la sensibilidad ni la capacidad de los seres humanos de amar, aunque el amor sea na herramienta letal contra el sistema.
El amor en su expresión más extraordinaria, que es el amor al prójimo, es lo más subversivo que se conoce.
Entonces, es eso lo que nos separa.
La vida, como la sentimos y gozamos quienes experimentamos las delicias y los sufrimientos del amor al prójimo (por más que ese prójimo sea feo, tenga sarna, diría Jauretche; huela mal, se coma las eses), y de aquellos que solo pueden amarse a sí mismos.
Para amarse solo a uno mismo, es necesario experimentar una suerte de negación de la condición humana del otro, es necesario olvidar que es igual que nosotros, pero distinto. ¿Cómo matar, torturar, eliminar a otro si lo consideramos humano?

Auschwitz es el extremo, lo insoportable, pero la esencia del capitalismo consiste en eso, en explotar, matar, torturar a millones de seres humanos.
Eso es Auschwitz.
Y el neoliberalismo globalizado engendra cada día semillas de Auschwitz, hay pequeños brotes acá y allá. "El trabajo os hará libres", se leía a a entrada de los campos de exterminio. Pero no es "el trabajo" lo que nos hará libres, al menos, no el trabajo esclavo, no la explotación. Libres nos hará la justicia social, la igualdad.
Cada derrota de la justicia social, cada derrota en lograr sociedades más iguales y democráticas, es una semilla que puede crecer hacia el exterminio. Y cuando digo democráticas incluyo también la idea de democratizar un poco  la economía, repartir una tajadita al menos.
Esa gente que se llena la boca hablando de la Shoá, o de cualquier otro genocidio ocurrido u ocurriendo, lo mismo que los negacionistas, pero permanece indiferente ante las crecientes señales políticas de prácticas fascistas (Milagro Sala es, si se quiere, el emblema, pero hubo los balazos sobre los niños murgueros, sobre muchos trabajadores, muertes, ataques a comunidades mapuches), es decir, cuando el aparato del Estado y las fuerzas de seguridad de manera directa, o bien propiciando y alentándola cuando surge en la sociedad, imponiendo el poder de los ricos, los fuertes, una minoría, por sobre los más débiles: los niños, las mujeres, las comunidades originarias, los viejos, los enfermos, los migrantes pobres....
¿Esa gente, dónde encontrará paz, dónde encontrará un camino de regreso a las prácticas humanizantes si persiste en su complicidad?
Hagan lo que hagan, la vida prevalece.





domingo, 22 de enero de 2017

Semiónov, The americans y la marcha de las mujeres


Leer a Semiónov mientras sigo The americans me rusifica más.También abre cierta perspectivas para no olvidar que esto también pasará. Los 40 y los 80. Guerra Patriótica (segunda Guerra) y Guerra fría. Semiónov (cuya historia para quienes no la conozcan es extraordinaria) narra las aventuras de Stirlitz, agente soviético infiltrado en las altas esferas nazis fascistas y uno de los héroes de ficción más populares en la URSS. En la serie, seguimos la historia de dos agentes de la kGB - que se ocultan bajo la identidad de una familia estadounidense. Desde ya, en ambos casos, los héroes y heroínas arriesgan su vida en operaciones de inteligencia motivadas por un profundo sentido de lealtad y de defensa de su patria y su revolución comunista del fascismo capitalista en sus distintas versiones.
Ayer en la serie (no spoileo) me detengo en un diálogo en el que los de la kGB se burlan del ingenuo activismo pacifista de las marchas contra Reagan de los estadounidenses. Mientras ellos pelean la verdadera guerra revolucionaria, y son perseguidos por la CIA y el FBI, grupos de activistas parecen "jugar" a la política y se hacen arrestar en una marcha a favor del desarme nuclear. ¿Se acuerdan de nuestra infancia? No se hablaba del cambio climático ni de la defensa de lxs animales, se hablaba de la carrera armamentista, el "peligro amarillo" (que no era el que padecemos lxs argentinxs ahora, sino China comunista) y los derechos civiles).
Fuente:
Lo cierto es que, y desde ya esto es una simplificación forzada, Estados Unidos ganó la batalla cultural y económica en esa etapa. Sin embargo, mientras acá en el sur y en otra partes de América latina luchamos con urgencia y desesperación para sobrevivir a las alianzas de buitres transnacionales, la movida de ayer de las mujeres en EEUU y en varios países me deja pensando. No son los ochenta, no son Thatcher, Reagan, el
Consenso de Washington en sus inicios No había redes sociales ni celulares. Pero
sumando resistencias que se están organizando en Argentina también, ¿es muy estúpido considerar que puede venir una nueva bisagra, es decir, fundar esperanzas en estas movidas de resistencia a los sistema de opresión e injusticia que ocurren en tantos países, incluyendo el nuestro? 

Las mujeres somos siempre más pobres, más negras, más latinas, más putas, más chorras, más oprimidas, más terroristas, más violables, más traficables, más locas que lxs hombres. Pero cuando se meten con los derechos de los que amamos y nuestros derechos...¡Ni Shagu Nazad!

jueves, 5 de enero de 2017

Somos educadores, somos trabajadores, somos "los tutores virtuales" de Nuestra Escuela

¿Qué es ser un tutor virtual? Discursos cínicos y otros ataques
Leo en las redes comentarios que se suponen graciosos, y se han vuelto cínicos, respecto a los trabajadores y trabajadoras echados ("tutores virtuales") del Programa Nacional de formación Permanente "Nuestra Escuela, de los cuales formo parte y que el 31 de diciembre nos quedamos sin trabajo, fuimos a reclamar y nos respondieron con represión..
El sueño de la razón produce monstruos, Goya, 1799.
 Este solo enunciado de "trabajadores y trabajadoras", formulado en lenguaje no sexista, al igual que este otro:"trabajadorxs", que se aparta de las recomendaciones de la American Psychological Association (APA) -que hemos adoptado en gran parte del mundillo académico argentino casi sin hacernos ninguna pregunta acerca de otras alternativas ni de las razones, incluso en espacios de investigación acerca de las prácticas d e escritura, lectura, edición, comunicación, ¡pobre Andrés Bello!-, concita el repudio de muchos doxafílicos de las redes y otros medios de comunicación que suelen expresar gran apego a las normas, siempre que éstas no cuestiones el orden social injusto, o el funcionamiento de las instituciones y dispositivos del capitalismo o de culturas hegemónicas (esta palabra la odian, el significante "Gramsci" los subleva, poco lo han leído, pero en el depositan gran parte de sus frustraciones intelectuales y sexuales) o se metan con sus bienes.
Que no lo entienda alguien que se dedica a otra cosa no solo es comprensible, sino también lógico. Cada profesión tiene su jerga, y los discursos construyen sentidos distintos en contextos diferentes, y quienes no participan de esta no tienen por qué entenderla. 

A esas personas que realmente quieren entender el tema, "Nuestra Escuela" es el nombre del Programa Nacional de Formación Permanente (PNFP), una política de capacitación permanente, gratuita y que da puntaje en la carrera profesional de maestros y profesores a medida que estudian una especialización de posgrado ("Postítulos"). Es decir, algo que impacta directamente en la mejora de los procesos de enseñanza aprendizaje en las aulas, un derecho para los diez millones de niños, niñas, adolescentes, jóvenes y adultos que estudian en Argentina en la educación formal obligatoria y en experiencias alterativas y/o socioeducativas. Lo innovador es, de la mano de la expansión de la conectividad, las TIC y el equipamiento de computadoras, se desarrolla en la virtualidad, lo cual además de hacerlo posible es mucho más económico que cualquier otra vía para llegar al millón de colegas que dan clases en las 24 provincias argentinas, en escuelas de gestión estatal y privada, de todos los niveles y modalidades. 
Una trama compleja, por cierto.
Este programa nacional y federal se desarrolla en un medio virtual: una plataforma educativa ( "e-educación, educación a distancia, como les guste), y cuyos equipos técnico pedagógicos están formados por docentes formadores de otros docentes que están frente a las aulas (es decir, frente a alumnxs desde nivel Inicial a Superior) especialistas en las diversas materias ("módulos") que conforman los "postítulos o Especializaciones" o Posgrados, en disciplinas que se dictan en los distintos niveles de la educación formal y otros ámbitos. Sostenidos y acompañados por un maravilloso equipo experto en  educación y TIC, con webmaster y otros colegas cuyos saberes son también indispensables.
Además, lxs docentes le demandaron por década al Estado nacional que cumpliera con su responsabilidad en este sentido, y si bien en estos años se hicieron experiencias "piloto" con un par de Postítulos, además de cursos y seminarios, todos los ministros de educación provinciales, más la Nación y los sindicatos docentes acordaron en paritarias (que es la normativa que prevé la insticuionalidad democrática para estos acuerdos y políticas federales) desarrollar esta experiencia ambiciosa, desafiante, que puede combinar (que me perdone Rozitchner) pensamiento crítico y "motivación" sin considerarlos excluyentes, que incluso algunos pensamos que puede ser parte de proceso de cambio de paradigma pedagógico.
(De paso, a este filósofo me gustaría peguntarle cómo motivarnos cuando nos quedamos si trabajo o cuando tenemos dos o tres y aun así no nos alcanza para vivir.)
Como sabe cualquiera que conozca un poquito de cuestiones educativas, algo que apenas empezó en 2014 no puede ser evaluado con rigurosidad tan pronto, sin embargo, existen numerosas herramientas científicas que permiten diagnosticar los resultados sumamente positivos del camino transitado hasta el momento.
Como es obvio también que estas políticas públicas van de la mano de otras (Conectar, construir y equipar escuelas, la AUH, becas, entre muchas otras) para poder ser efectivas, y son el resultado de largos procesos y construcciones de consensos políticos y sindicales.
Unos 140.000 docentes están en la actualidad (la mayoría mujeres, muchas jefas de hogar) haciendo el esfuerzo de cursar alguno de estos posgrados. A mi juicio un gran número no lo hace solo por el puntaje y por mejorar su carrera, sino por su compromiso con la enseñanza, con la educación como herramienta de emancipación. Me baso para decir esto en mi experiencia personal, que consiste en haber producido, en función del rol que tengo en el PNFP, los contenidos para varios cursos entre 2012 y 2014, y en diez bimestres con diez cohortes diferentes de colegas alumnos/as de todo el país. Es decir, mi tarea ha sido, dentro de un equipo mucho más grande que cualquier individuo, la de "contenidista" y "responsable de contenidos": escribir clases, actividades, seleccionar materiales multimediales, bibliografía, coordinar reuniones de equipos técnico pedagógicos, realizar evaluaciones, recorrer instancias presenciales, sobre todo, estudiar y estudiar, seguir a mi vez formándome y especializándome con otros en diversos ámbitos académicos,como hacemos la mayoría de los 3000 despedidos. 
Además, reescribir, revisar la propuesta, debatir y discutir con cursantes, colegas, coordinadores y equipos de tutores los errores, las posibles mejoras, las reorientaciones pedagógicas, didácticas, escriturales, a la vez que incorporando nuevas herramientas que los increíbles colegas de las áreas de TIC nos desarrollan, siempre a contrarreloj, pero siempre con tutoriales ad hoc, con paciencia para quienes manejamos solo algunos aspectos de la "plataforma" (que es el medio virtual donde tenemos las aulas, publicamos los contenidos, los foros donde intervienen los cursantes, entre otras cuestiones). Mi módulo se llama Pensamiento Pedagógico Latinoamericano, (PP), y lo hemos ido pensando juntos con quienes nos precedieron en la tarea, como Jorge Huergo, y colegas que nos acompañan hoy. 
Hasta 2016, además, hacíamos reuniones regulares de trabajo con otros equipos del PNFP y con autoridades del Instituto Nacional de Formación Permanente (INFD) y del Ministerio de Educación.
Este año no las hubo. Salvo pequeñas excepciones. Apenas una solo del Postítulo que integro, y en mi caso, pero ha sido una excepción sobre la que no hablaré acá.

A los doxafílicos 
A esos doxafílicos cínicos, opinadores mediáticos y virtuales, soberbios y pretendidos "iluminados", "modernizados" , es bueno recordarles que manejan lenguajes antiguos, universos vocabulares (diría Freire) que no los hacen ver ni graciosos ni inteligentes, sino más bien necios y anquilosados a pesar de haber tenido en muchos casos el privilegio de acceder  a niveles educativos "de calidad" (¡Ay, el flagelo de la educación privada y en especial, la educación privada universitaria!).
Por lo general muchos de estos son personas cuya única motivación en la vida es el beneficio individual y por lo general, material. Esos mismos que nos califican como "ñoquis" y "vagos" jamás moverían un dedo, y mucho menos trabajarían la carga horaria que nuestros contratos establecen (y que suele ser menor a lo que hacemos) y que el sistema digital -que controla a lo Big Brother- por montos que en nuestros devaluados salarios y en las condiciones precarias que tenemos. 
¿Creen  que inscribiendo nuestra demanda en una interna kirchnerista/cambiemos la des legitiman? En un colectivo de 2600 trabajadores virtuales convivimos diversas ideologías, posiciones políticas, pedagógicas, metodológicas, disciplinares. Pero nos une profundamente el compromiso con lo que hacemos, eso que Freire llama la "amorosidad", combinada con nuestra formación académica, ya que todos y todas somos especialistas, con estudios superiores universitarios y/o terciarios, la mayoría con posgrados, eso sí, predominan en este colectivo la formación en universidades públicas.
Tenemos saberes del hacer, esa práctica pedagógica que se funda también en la disciplina de sentarse varias horas por día, sean feriados o fines de semana. 
Lo personal, solemos decir las feministas, es político.

Nota al pie: el sentido político de juntarse, de abrazarse
Hoy una compañera de otro de mis trabajos, amiga, me compartía un artículo que analizaba las formas del amor en el mundo contemporáneo, con relación al modelo capitalista de pareja, de familia, de maternar y paternar. 
Instituciones y modelos que, afortunadamente en algunos casos, están en crisis, y que, como todos los dispositivos del capitalismo y de su supuesta racionalidad, engendran no solo monstruos, sino también mucha angustia que hace síntomas en nuestros cuerpos, en nuestras psiquis, en nuestros vínculos.
Hace poco, la amiga cubana de una amiga querida que ya no está, nos señalaba en un hermosos encuentro donde hacemos lo peor que se puede hacer para la racionalidad capitalista: juntarse porque sí, sin ninguna razón de productividad ni económica, a "perder el tiempo" y la plata, comiendo y bebiendo cosas ricas con amigos y amigas, conversando acerca de literatura, de arte política, de culturas, de vínculos familiares, nos señalaba cómo el llamaba la atención nuestra pasión pro el psicoanálisis, con todo su discurso centrado en el individuo, en el sujeto, tan lejos de las prácticas políticas y de salud colectivas de su país.
Hijos e hijas de esas socieddaes, nuestra angustia es doble: es la de buscar el mango, hacer malabarismos de agendas donde se trabaja 7 por 24 en general, salvo que se tenga mucha suerte y se pertenezca a una pequeña minoría, que por lo general tiene poca conciencia de sus privilegios y suelen creer que su realidad es la de todos, o bien creer fanáticamente en la meritocracia y desconoce su historia familiar, patrimonial y el peso de las circunstancias materiales que eso le otorgan. Estas reflexiones, como otras miles, no son más que doxa, opiniones, expresiones de mi subjetividad en este espacio de escritura personal visitado por un pequeño número de lectores y navegantes que así lo eligen.
Sin embargo, en la compleja trama de la educación comunicación contemporáneas, si pensamos la educación como una tecnología de la comunicación, tal como por ejemplo, señalaba Adriana Puiggrós hace poco,* el impacto en las subjetividades y en la construcción del sujeto pedagógico argentino, en las formas y modos de hacer escuela (sobre las cuales han reflexionado de modo muy interesante Marcela Martínez (2015), entre otros, y Fernando Peirone recientemente).
Aprendimos de pedagogos y maestros como Mariátegui, como Taborda, que el optimismo pedagógico propio de la Modernidad y su proyecto educativo fracasa si no hay proyecto político, económico y social que construya mayor justicia social y amplíe derechos como puentes hacia sociedades más igualitarias.
América Latina es la región con mayores niveles de desigualdad, también educativa.
Sin políticas públicas activas desde el Estado no habrá chances de mejorar la calidad (incluso, cuando usemos esa palabra con diferentes sentidos unos y otros, digámoslo provisoriamente al menos).
Con Freire, con las cientos de miles de experiencias como la de Warisata en la Bolivia de los años 30 , pero sobre todo, con las de los 130 000 colegas que nos acompañan ahora, y todos los que iban a sumarse, que la escuela sola no puede mejorar la vida de las personas ni, sobre todo, de las personas empobrecidas (porque los pobres no nacen de repollos, claro está, alguien se ha quedado con lo suyo). Pero sin la escuela n ose puede nada.
¿Y qué es la escuela, o las escuelas en todos sus formatos y modelos -grandes, pequeñas, urbanas, alternativas, rurales, de arte, integradas, con edificios nuevos, con edificios viejos, en modalidades virtuales- sin los maestros, maestras, profesores, directivos formados?
Foto Ale Dranovsky, 3 de enero 2017,
Abrazo al Ministerio de Educación, Caba.
Es como imaginar una escuela sin niños, niñas, adolescentes, jóvenes, adultos.
¿Y qué es del sujeto pedagógico en construcción, y de esos pibes, si se subejecuta el presupuesto asignado para ellos y se despide a sus docentes?
Sacarles escuela, sacarles computadoras, sacarles cultura, sacarles deportes, y meterlos en cana desde los 14.
¿Ese es el proyecto?
Nosotros, en cambio, nos abrazamos, y seguimos la lucha.




*En el contexto de un seminario organizado por la Cátedra Libre "Jorge Huergo", en la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la UNLP, septiembre 2016.

lunes, 28 de noviembre de 2016

Soto tiene el arte



"Desde el punto de vista de! analista, la posibilidad de concatenar significantes (palabras o actos) parece depender de un duelo cumplido frente a un objeto arcaico e indispensable, así como de las emociones asociadas con él". (Julia Kristeva, Sol negro)

M pegunta cuándo empezaste a dibujar, o algo así, cómo empezó esto, porque sus preguntas son precisas, pero también amplias, ayudan a ordenar el relato, pero no imponen, y sugieren, o traen el recuerdo de los ya dicho significativo como en un remedo de sesión de análisis puesta en otra escena. O bien una conversación que podría ser íntima, que aspira a la honestidad intelectual, dos amigos que charlan, pero no lo es, porque estamos allí, un público atento, bien predispuesto, cierto, pero numeroso.

La voz de M sin embargo logra sostener el clima amable de resguardo que tenemos en la intimidad, cuando estamos en confianza. Es esa voz que invita al entrevistado a conversar, porque, como diría Proust, "en el mundo no hay más que conversación".

Y también imágenes, tendríamos que reconocer de entrada.
J dice que no es que empezó, sino que la diferencia entre él y otras personas de 50 años que no dibujan es que él nunca dejó de dibujar.
Una definición potente. Yo dibujo, dice J. 
De hacer, él sabe hacer eso, eso es lo que sabe.
Juan Soto v y María del Pedro. Foto: Germán Krüger
Pero también como si nos propusiera preguntarnos por qué no todos lo hacemos, por qué dejamos de hacerlo.
Después vendrán otras distinciones. El estudio formal, el conocimiento institucionalizado, la decisión de elegir una carrera para poder acompañar ese deseo, la duda, lo que queda afuera. Ganarse la vida de al o cual modo, trabajar, eso ya es otro tema, aunque siga siendo el mismo.
El dibujante-ilustrador nos cuenta porque declinó estudiar pintura ("la cosa" artística) y prefirió el diseño. Además -yo me acuerdo, también andaba por la Facultad de Bellas Artes, como varios de los que nos encontramos en el Planetario- en el clima de época a fines de los 80 el diseño estaba de moda y a la vez, prometía brindar herramientas para construir nuevos mundos y prácticas profesionales.
Foto: Germán Krüger
Gracias por esa conversación, J y M, que me permitió viajar, evocar, recuperar significantes discursivos y al calor de este presente agobiante y triste,  sentir las caricias de las otras posiblidades, de la vida que fluye en nosotros, de lo desconocido, aunque ya estamos grandes, aunque estemos tan desilusionados y desesperenzados a veces, viviendo en el vientre de la ballena neoliberal, el amo que no quiere cesar de someternos y oprimirnos con su promesa de goce y de martirio. Voraz, acaba con nosotros como caníbal si lo dejamos.
Pero, otras ballenas pintaron la cúpula del Planetario.
Entonces, fluye.

Dos
En La Plata sonaban viejas y nuevas bandas; nacían actores y bailarines, pintores y dibujantes, escritores y periodistas. La política nos decepcionaba a muchos jóvenes, el arte, en cambio, curaba, acunaba, proponía, era nuestra iglesia y nuestra unidad básica para quienes, o bien nunca, o bien ya no tanto, dejábamos de creer en esos campos que no nos daban cabida, donde todo se volvía sucio.
El arte nos dejaba construir barricadas para afrontar la mierda del mundo, y crear nuestros mundos.Teníamos, para qué negarlo, el romanticismo de la juventud, y no poca lucidez, pienso mirándolo desde hoy para no dejarnos engañar por las pompas de poderes ejercidos por maleantes y farsantes.
También había que amar, que coger y que comer. Había que ganarse el mango, la hiperinflación nos llevaba puestos. Nuestros hermanos mayores o primos, o conocidos un poco más grandes habían muerto en Malvinas o habían sobrevivido apenas. Algunos estaban quebrados por la pena, la droga, el sida hacía lo suyo.
Nuestros padres, o madres, o tíos, o profesores, o amigos de nuestros padres, habían padecido en mayor  menor medida la represión, el terrorismo de Estado.
foto: Germán Krüger
Nosotros explotábamos de vida, de ganas de vivir. Pero algo del espíritu nihilista nos habitaba, Eros y Tánatos y su eterna disputa.
El arte también tenía algo de futuro. Lo porvenir, y lo porvenir no estaba dado, no estaba escrito, podíamos hacerlo.
No mintió en esa promesa, aunque éramos habitantes de un mundo de comunicaciones y tecnologías muy distintas. No usábamos celulares,  por entonces Internet era apenas una palabra en clave que circulaba por espacios reducidos, la música la escuchábamos en grabadores o equipos con bandejas (los vinilos daban paso a los CD), veíamos películas en VHS, íbamos a recitales, nos juntábamos en bares como el Boulevard del Sol, El Taller. Ahí, en El Taller,  trabajábamos de "mozos/as" -no se decía "camareros"- con Manuel Moretti, el protagonista del primer encuentro de este ciclo de "Vos tenés el arte" y quien lo inicia este ciclo. Ciclo de viajes por la intimidad del trabajo artístico en relación con el psicoanálisis que nos propone M,  "Vos tenés el Arte", junto a sus colegas analistas de la Escuela de Orientación Lacaniana (EOL).
Dice Juan, Juan Soto. Y pregunta María, María del Pedro.


Y los dibujos de este viaje/relato que nos proponen van y vienen en la cúpula mágica del planetario de la ciudad de La Plata.
Un territorio extraño, donde confluyen la belleza y el misterio, la ciencia y el arte. Espacio amoroso para mí. La primera vez que estuve allí, hacía poco que se había inaugurado, no fue para ver el espectáculo de nuestro cielo extraordinario, ni la Vía Láctea, ni para hacer un viaje espacial con mi amado Yuri Gagarin, sino para ver palabras. Un Jam de escritura organizado por F, que siempre está con estas iniciativas para conectar distintas disciplinas, sus proyectos culturales son, como el de María, hacedores de comunidades, diálogos entre distintos lenguajes, reparadores de roturas dolorosas, o innecesarias.
Vuelvo a 2016, jueves pasado. Bosque platense, frente a la amada cancha de Gimnasia. Dependencias de la Universidad Nacional de La Plata, planetario.
Un ilustrador, un dibujante. Un comunicador de imágenes.
Una analista, una amistad, un público mezclado: amigos y amigas del artista, familiares, parejas, funcionarios de la universidad, analistas de la EOL. Lo que algunos llamarían "gente de la cultura" (imagino madamas Verdurines contemporáneas haciendo uso de ese significante creyendo que eso las ubica en un registro discursivo de pertenencia, o bien, bromando con las palabras, guiñes privados en crónicas periodísiticas o gacetillas de prensa para las redes....quién sabe).
A mí acá, en esta zona liberada y libre, las palabras me brotan desordenadas, veloces, el tipeo se confunde, mi mente llega con retraso y tal vez...
Tal vez eso le pasa  Juan. Es tímido, dice, puede que esté nervioso, le creemos. Sin embargo, la verdad se le cuela en el discurso, sobre todo, bajo la forma de la broma, del chiste.Cuando relata la escena de por qué empezar un análisis, o por qué dejarlo, y los problemas económicos, la supervivencia en estas urbes crueles pero fatalmente seductoras, La Plata, que en los tiempos en los que él vino a estudiar desde su pueblo, tenía todavía tenia escala humana y hoy sucumbe bajo las garras de las ambiciones inmobiliarias y las gestiones municipales ineptas y corruptas.
Yo me acuerdo. Era el Chulo, se dibujaba todo.
Era el rock, y él dibujaba al rock.
Estaban los "padres", los profesores, los maestros. Rocambole, ponele. Y estábamos nosotros,
recién saliendo del cascarón, empezando nuestra adultez con el frescor prometedor de la democracia, pero sin un mango.
Salvo los y las platenses que venían de familias no tan disfuncionales, esos en cuyas casas había algo como un orden, que se expresaba en la estabilidad  de ciertos bienes, comida, horarios el resto éramos como "detectives salvajes". Pero los de acá al menos, si bien no teníamos un mango, podíamos tener casa, -techo asegurado, que no es poco-, y bienes culturales, y contactos. Y de esa extraña argamasa se armaban tribus, y de esas tribus surgía obra.
Y amores, amistades, proyectos, claro que sí.
La hiperinflación arrasaba nuestros sueños, pero aun así, Soto dibujaba.
Le publicaron en el pasquín emblemático local, y ya estaba su firma en tinta sobre papel de imprenta, evoca Juan.
En la cúpula del planetario, gigantes, como viajeros a otras galaxias, atravesamos el tiempo. Esas primeras ilustraciones, "figuritas", dice él.
María vuelve sobre eso.
Sobre cómo lograba transgredir, romper la norma opresora de ámbitos ministeriales pre K, donde todo era gris, y prejuicios. Y Juan metía una guarda de pueblos originarios, o alguna referencia a temas de género colada en una ilustración para un boletín ministerial interno. Me deja pensando ese señalamiento, esa intervención de María...
Como el arte va adelante, se adelanta a veces a la política; como dice a su modo lo que el analista luego intenta recuperar por medio de la palabra.
Fuente
Desde Freud a Lacan, el discurso artístico es tierra fértil para el psicoanálisis.
Ahora mismo leo a Julia Kristeva y su Sol Negro, y algunas cosas de la melancolía que relata Soto me resuenan.
De otros dibujantes cercanos, ilustradores con tragedias personales a cuestas...Tanta tristeza, tanto dolor llevados allí, a las líneas, los plenos.
Acuarelas y carbonillas, tintas, colores en mundos grises.
Y llega el profesionalismo.
Y los alumnos, como L, que amaba sus clases.
Las tapas de los discos de las bandas amigas, los libros de los amigos que proyectan otros lazos, la imagen significa en esa polisemia.
Juan dice que ahora aprendió a dibujar con la cabeza. El cerebro dibuja mejor que la mano.
Aprendió a esperar.
A rumiar una idea, cuando le toca hacer gráfica periodística, ilustrar una noticia.
¿Y dónde se te ocurren las ideas?
El cuenta sus viajes en subte, su mirar en la ciudad.
Buenos Aires lo inspira.
He seguido algunas muestras de esa serie en las redes sociales.
Un portero que limpia la vereda, una mujer sentada en un café, un hombre solo, triste, que vaga como un fantasma...¿Lo vi, lo soné, lo imaginé?
Y también se proyectan los momentos luminosos. Estallidos de supernovas, cuando publica en una revista famosa, con varios de sus dibujantes más admirados, de carambola, la Fierro, Telam, parece decir Juan.
Pero yo no lo creo.
De su relato surge que es la fuerza de su deseo, que él ha sostenido.
Seguro hay un poco de suerte, la fortuna hace lo suyo con nosotros si le creemos  los griegos.
Pero es el deseo.
Y las sombras negras, el agujero negro que abduce a los seres melancólicos lo lleva a Lunático.
Lunático es Juan, pero el Juan era, no ya el que es ahora.
Tal vez allí el psicoanálisis posibilitó un trabajo.
Tal vez la vida.
Tal vez.
Me recuesto en la butaca, cómoda. Miro las historietas. Me envuelven las voces. La música, Crema del cielo.
Placer.